Los corredores Tarahumaras (II)

En la primera parte de los Tarahumaras hicimos una pequeña introducción sobre la vida de los corredores Tarahumaras de la Sierra Madre. A continuación profundizamos en las claves de estos magníficos ultrafondistas.

Éxitos deportivos de los corredores Tarahumaras

Las conquistas Tarahumaras continuaron en 1997, año en el que el corredor de 52 años Cirildo Chacarito participó en el ultramaratón de Los Ángeles.
No conocía el terreno, no conocía la carrera, lo único que sabía es que tenía que seguir a un tipo repleto de tatuajes. Fiel al estilo Tarahumara, empezó la carrera a ritmo inferior al de sus competidores, algo atrasado, pero poco a poco recuperó posiciones hasta divisar a lo lejos a su rival. En un giro se perdió… era noche cerrada y tardó 20 minutos en recuperar el camino.
Media hora era la diferencia entre el joven americano de los tatuajes y el cincuentón Tarahumara, pero Cirildo logró recuperar el terreno perdido y entrar en meta en primer lugar, después de 161km y 19 horas y 37 minutos sus primeras impresiones fueron: “se me hizo algo corto”.
En esa carrera, su compañero Victoriano Churro, de 59 años, terminó en tercer lugar.

Los dos corredores rarámuris en un recorte de periódico:

Legendarios corredores tarahumaras

Y así, con carreras épicas y curiosas anécdotas, podríamos llenar páginas y páginas.

Los Tarahumaras también han tenido sus coqueteos con las zapatillas modernas. A la marca deportiva Nike, se le ocurrió la idea de sacar un modelo llamado TaraNike… se lo dieron a un Tarahumara para que los calzara durante una carrera pero en el primer avituallamiento se las quitó junto con los calcetines diciendo “Échenme mis huaraches que no aguanto esta cosa”. Varias marcas han intentado amortiguarlos sin éxito.

¿Por qué corren tanto los Rarámuris?

Evidentemente su preparación no se basa en modernas técnicas de entrenamiento, la vida diaria es la que los prepara para las carreras, caminan mucho y desde bien pequeños… hasta cinco horas para llenar la despensa, pastorear, cultivar la tierra o ir al colegio. A menudo lo hacen con limitaciones de agua o alimentos y teniendo que soportar temperaturas extremas, todo eso los ha hecho más fuertes y resistentes.

¿Y la técnica de carrera? ¿Y la táctica?

La técnica de carrera se ajusta al patrón natural del que tanto hemos hablado en la web. Cuerpo, piernas y mente relajadas, pasos cortos o medios con cadencia alta y apoyo frontal o medio según el terreno o las circunstancias. Nada raro, al menos hasta hace 40 años.
La clave del corredor Tarahumara está en el ritmo, un ritmo tranquilo y pausado, lo suficientemente lento como para llegar a la meta y fumarse varios pitillos o beberse un tesgüino (cerveza casera a base de maíz) y lo suficientemente rápido como para liquidar a todos sus rivales.

¿Cómo entrenan estos brillantes ultramaratonianos?

Hemos dicho que es la vida la que prepara al Tarahumara para la carrera, si bien el juego de la bola es el entrenamiento por excelencia. En él, corrren durante horas o días en compañía de toda la comunidad, el ritmo no es constante ya que a menudo tienen que sacar la bola de entre las piedras o la vegetación, colocar el pie de lanzamiento en su posición y lanzar nuevamente la bola -a veces sólo 10 o 15 metros-. El desgaste energético es muy grande en este juego.

¿Y la alimentación?

La base de la alimentación de estos atletas es el maíz (con el que hacen tortillas, pinole, atole o tesgüino), los frijoles y la calabaza. También toman fruta como las manzanas o el membrillo, carne de caza o de animales domésticos e infusiones.

¿Se lesionan?

Su equipación se limita a unas sencillas huaraches caseras por todo tipo de terrenos, desde niños hasta ancianos, obteniendo sorprendentes resultados pasados los cincuenta. Tienen miles y miles de kilómetros en sus piernas, más de lo que podríamos imaginar y no conocen las lesiones modernas (periostitis, fascitis plantar, etc…) ni sufren las dolencias que algunos asocian a la falta de amortiguación (supuestos desgastes articulares con el paso de los años, etc..).
La atención médica se suele limitar a masajes y friegas con hierbas medicinales en las piernas, es la única ayuda extra que reciben durante o después de una ultramaratón de montaña.

Más sobre los Tarahumaras:

  • Les gusta cambiarse de casa cada cierto tiempo, tienen un patrón de asentamiento disperso y móvil.
  • El 90% de los Rarámuris no cuenta con servicios de salud ni tiene energía eléctrica. La mitad son analfabetos, desde muy niños reciben una educación muy particular, sus padres les regañan en contadas ocasiones y les dejan la responsabilidad de decidir por ellos mismo. Son educados en el medio, a partir de los cinco años reconocen árboles y plantas, llevan a pastar a las cabras o cuidan de sus hermanos pequeños.
  • Para ser un Tarahumara hay que “hacer la kórima” (compromiso social basado en la ayuda y el apoyo mutuo), aunque lo más importante es “hacer la fiesta”: beber abundante tesgüino y bailar.
  • Para ellos es muy importante cuidar sus arewá (alma o fuerza que da la vida). El hombre posee tres arewá y la mujer, cuatro. Para los Rarámuris la mujer es más fuerte que el hombre.

Los juegos de los Tarahumaras (III)

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