El drop no lo es todo

El drop de las zapatillas se ha puesto muy de moda en los últimos años, ya no es un término exclusivo del minimalismo como hace 4 o 5 años, ahora prácticamente todas las marcas de calzado incluyen en las especificaciones este término.

¿Qué es el drop?

Se expresa en milímetros y es la diferencia entre el grosor de la zapatilla en la zona del talón y el grosor en la zona de los metatarsos. Este desnivel se introduce siempre en la mediasuela que es la parte más ligera y moldeable del calzado.

Así han  evolucionado las zapatillas de running

El drop ha evolucionado claramente en los últimos tres años con una reducción progresiva y generalizada en todas las marcas. Hemos pasado de los 12 a 15 milímetros típicos en las últimas décadas a unos drops mucho más contenidos que oscilan entre 3 y 10 milímetros.

Incluso el calzado maximalista -la amortiguación llevada al extremo-, se ha apuntado a la moda de reducir el drop hasta zonas saludables. La marca Hoka, el fiel exponente del maximalismo, ha rebajado el drop de todos sus modelos de 2015 hasta 4 milímetros manteniendo sus suelas de amortiguación extrema con más de 3 centímetros de goma EVA.

¿Por qué es importante el drop?

Simple y claro: elevar el talón no es natural, nuestro cuerpo no ha sido diseñado para caminar o correr con el talón más alto que los metatarsos. La ciencia se ha puesto de acuerdo en algo: los tacones son perjudiciales y causan numerosos problemas, de hecho las mujeres que utilizan tacones con frecuencia son cuatro veces más propensas a lesionarse.

Lesiones con taconesEn el mundo del running no podemos ser ajenos al concepto, desde el mismo momento en que un corredor se calza unas zapatillas que elevan el talón se produce una alteración de la postura corporal. Quizá por eso y porque hay unanimidad en el claro riesgo de llevar el drop al extremo, los fabricantes de calzado de running han decidido rebajar el desnivel del calzado.

¿Por qué el drop no lo es todo?

Basta con darse una vuelta por foros y webs especializadas para ver que realmente hay muchos mitos relacionados con este término. Veamos, reduciendo el drop…

  1. No vas a correr más natural. Quizá te sientas atraído por la publicidad de las marcas pero debes saber que una simple reducción del desnivel no te va a servir para correr mejor, para eso debes trabajar la técnica de carrera, algo que te resultará más sencillo sin nada en los pies o bien con un calzado sencillo.
  2. No va a mejorar tu estabilidad. La vía para mejorar la estabilidad no es reducir la altura del talón, es reducir la amortiguación general. Más cerca del suelo = más estable.
  3. No vas a reducir el impacto. Otro mito es que con menos drop se reduce el impacto. La única forma de reducir el impacto es preparar los músculos y tendones y aprender absorberlo mediante una técnica de carrera adecuada.
  4. Tampoco va a mejorar la salud de tus pies. Como ves en la imagen superior muchas lesiones en los pies se asocian a elevar de forma exagerada el talón. La mala noticia es que influye tanto o más la amplitud de la puntera y ahí la mayoría de marcas convencionales tienen un serio problema.
  5. ¿Estás dispuesto a realizar una adaptación?. Pasar de 12mm a 4mm, sea cual sea el tipo de calzado, debería ir de la mano de una adaptación razonable y progresiva. No hablo de dos o tres días con trotes de media hora, desgraciadamente tus músculos y tendones no se adaptan en una semana a este tipo de cambios.

La mentira de los 4 milímetros

En 2014 vimos que muchas marcas optaban por reducir el drop de sus nuevos modelos hasta los 4 milímetros, este año veremos más, la gran explosión de este nivel.

El concepto de zapatilla plana o cero drop se reserva casi en exclusiva al calzado minimalista, además las zapatillas de running con un drop de 12 a 15 milímetros son cosa del pasado. Desde los medios y desde las propias marcas nos invitan a reducir drop para correr más naturales pero sin llegar al extremo, los 4 milímetros se convierten así en la “cifra ideal” para runners expertos. ¿Os suena?, ni blanco ni negro, mejor gris.

Es pretencioso recurrir a la escala de grises cuando hablamos de zapatillas y más aún llamar extremistas a los que calzamos zapatillas planas o a aquellos que optan por no llevar nada en los pies. No hay un solo estudio que concluya que es mejor elevar el talón, por poco que sea, sin embargo la ciencia alerta de lo dañino que puede ser elevarlo de forma acusada. ¿La dosis hace el veneno?

Como dijo Leonardo da Vinci: “El pie humano es una obra maestra de ingeniería y una obra de arte“, entonces… ¿por qué nos empeñamos en tratar de mejorarlo con calzos y otros aderezos?

El pie es una obra maestra

Y sin embargo… nos acercamos a la carrera natural

Aún así toca quedarse con el lado positivo de este boom global, ha costado unos cuantos años que el mundo del running sea consciente de la importancia relativa del drop en las zapatillas.

¿Cuántos años pasarán hasta que marcas, medios y corredores combinen adecuadamente el drop con otros aspectos vitales como la flexibilidad, el peso, la propiocepción, etc? o mejor aún… ¿cuándo introducirán en la ecuación los términos adaptación progresiva, mejora en la técnica de carrera o entrenamiento inteligente?

El drop de las zapatillas sólo es una pequeña parte del puzzle, una pieza más que nos permite correr y caminar de forma natural y eficiente.

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He preparado una guía con todo lo que he aprendido desde el año 2010. Pensada para puedas adaptarte al minimalismo: Los errores que debes evitar, trucos, planes de entrenamiento, ejercicios...